¿Y tú, qué esperas? !Skapate!

  
  
  
Gloria Trevi y Alejandra Guzman junatas en Puebla
13 de febrero 2018 en el Auditorio Metropolitano

Desde colombia Elizabeth Loaiza para la portada de Playboy

 

Si de poseer un cuerpo perfecto se trata, Elizabeth Loaiza pudiera ser el referente inmediato. Pero no es su única ni principal credencial. Esta mujer enfrenta los retos que la vida le coloca enfrente con inteligencia, dedicación y disciplina. Se confiesa una adicta a la adrenalina, una madre de tiempo completo y una bomba de sensualidad a la que, quizás, alguna vez podríamos escuchar cantar.

¿Qué es lo que más te gusta de México?
Varias cosas. La caballerosidad de los hombres y hasta la excelente atención en los restaurantes. La gente mexicana en general es muy amable.

¿Qué es lo que te gustaría que nosotros los mexicanos conociéramos de tu país?
De repente las telenovelas se han encargado de promover una imagen de nosotros, parece que quieren que el resto del mundo crean que somos drogas y prostitución. Pero lo que hay en Colombia es gente trabajadora, muy linda, y hay hombres increíbles. Tenemos dos mares maravillosos y el 25 % de la flora y fauna a nivel mundial. ¡Eso es lo que me gustaría que supieran!

¿Cómo fue la primera vez que viste una Playboy?
Tengo que confesar que la primera vez que tuve una revista Playboy en las manos fue cuando hice las fotos, pero claro, la marca la conocía por lo famosa que es.

 

 


¿Qué piensa tu familia y tus amigos de que te desnudes para nosotros?
Siempre me han apoyado, porque saben que el modelaje no es un hobby para mí. Es mi carrera y mi pasión. Cuando era chiquita, mi mamá se reía cuando decía “me tengo que ir a trabajar”, ¡pero el modelaje me da plata!

Por cierto, iniciaste tu carrera muy chica. Se dice que quienes trabajan siendo niños pierden una parte de su infancia, ¿cómo fue la tuya en ese sentido?
Fue muy divertida, vivía en una unidad en la que había muchos niños. Todas las tardes bajaba para jugar en el parque. A veces era guerra con globos con agua, otras canicas o me montaba en la rueda del parque para alcanzar altas velocidades. También trepaba a los árboles. Me gustaba bajar mangos de ahí. Siempre fui muy arriesgada. A los siete años mis papás me regalaron una moto de carreras. Mi infancia fue mejor de lo que se cree, ¡no me perdí de nada!

Lo mismo haces buceo en aguas profundas, que piloteas un helicóptero. ¿Te confiesas adicta a la adrenalina?
Con los años me ha ido dando un poco de miedo, pero siempre fui adicta a la adrenalina. Ya no me gusta tanto arriesgar mi vida porque me da miedo dejar a mi hija sin mamá. A mis clases de helicóptero siempre la llevaba. Ahora me siento pequeñita cuando la veo. Le enseñé a no tenerle miedo a nada y ahora me enseña a ser fuerte a mí. Hace poco quiso tirarse a un río desde una altura de diez metros y fui yo quien le dijo que no, ¡me sorprendió verme reflejada en ese espejo! Así era yo a su edad.

Esa pasión por el peligro contraviene la idea equivocada de que las mujeres son “frágiles”, ¿qué otro estereotipo sobre las mujeres te gustaría eliminar?
Que las mujeres somos frágiles es una idea que proviene de la antigüedad, las mujeres somos fuertes física, emocional e intelectualmente. El estereotipo que me gustaría eliminar es que las mujeres dependemos de un hombre.

 

Los seres humanos deberíamos andar siempre sin ropa, a ver si así dejamos de valorar a los otros por lo que tienen.

 

 

¿La belleza llega a ser incómoda?
Sí, en ciertas ocasiones. A veces hay envidias, te miran de arriba a abajo. Pero he aprendido a suavizar a las personas. Eso en cuanto a las mujeres, pero los hombres son muy mirones. También es muy incómodo porque a veces ellos están con sus mujeres.
Luego hay amigos que me dicen, ¡tápate que vas a hacer que se peleen las parejas! Pero, ¿yo qué?

¿Te ha sucedido que un hombre piense que eres inalcanzable por ser inteligente e independiente?
¡Cantidad de veces! Hay muchos hombres que —por su cultura— piensan que son ellos los que tienen que tener la plata. Crecimos en una cultura latina en la que el hombre trabaja y las mujeres están en la casa, por eso cuando una mujer es exitosa y se ha realizado como persona, es difícil que un hombre las voltee a mirar. Sienten que no nos pueden manipular ni mandar como se les antoje. Pero a ver, las mujeres que ya nos realizamos no estamos esperando a un hombre que nos mantenga, sino a uno con quien ver una película el domingo o nos regale un chocolate. Hombres: el cariño no se compra con dinero.

Apareciste en un videoclip de John Paul Ospina, ¿te llama la atención hacer música?
Fue un proyecto entre amigos. Me llamó mi fotógrafo de toda la vida y me preguntó si quería estar en el video. Fue súper chévere, ni siquiera lo sentí como trabajo. No me queda mucho tiempo para pensar en hacer música, porque trabajo mucho en el modelaje. Puede que más adelante, una cantadita de reggaetón, ahora lo que quisiera hacer es familia.

¿Cómo te sientes cuando estás desnuda?
¡Me siento muy libre, como cuando Dios me trajo al mundo! Los seres humanos deberíamos andar siempre sin ropa a ver si así unos dejan de valorar a los otros por lo que tienen, y mejor aprenden a querer a los demás por lo que son.

 

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