¿Y tú, qué esperas? !Skapate!

  
  
  
Gloria Trevi y Alejandra Guzman junatas en Puebla
13 de febrero 2018 en el Auditorio Metropolitano

Verónica Flores en Playboy

 

 

¿Te contaban cuentos de hadas cuando eras niña?
¡Sí, El Principito! Ese era mi favorito. Yo quería ser así de aventurera, analítica. Hasta la fecha es mi libro favorito.

¿Te identificas con las princesas?
Con las de antes no, con las que han salido recientemente mucho más. No me gustaban porque tenían una imagen muy delicada, nadie las tocaba ni podían hacer nada. En cambio, las actuales son mucho más rebeldes e independientes. De haber tenido a esas princesas en mi infancia, sí me hubieran gustado.

¿Cómo fue tu despertar sexual cuando fuiste adolescente?
Debía tener como 15 años. Nunca fui voluptuosa hasta más adelante, pero sí era de las niñas con más pompi y cinturita. Me daba cuenta que los niños estaban con la hormona despierta. Me volteaban a ver. De hecho, creo que si no me hubieran visto no me habría dado cuenta de lo que pasaba. Fue ese morbito lo que me despertó. Ya entrando a la prepa se me alocó más (risas).

¿Cómo fueron tus primeras veces?
¡Horribles! Porque era muy inexperta. No muchos padres se acercan a explicarle a sus hijos cómo funciona la sexualidad, así que una lo hace como lo entiende. Lo bueno es que el chico con el que estuve también era primerizo y lo hacíamos con mucho cuidado. Pero con el tiempo le fuimos agarrando más cariño. Tenía 16 y él 17.

A Caperucita Roja le dijeron una vez: “Vete por el camino largo, no por el corto”, y no hizo caso. ¿Has tenido que tomar esa decisión alguna vez?
¡Claro! Como mujer, cuando entras en el medio, puede ser facilísimo o puede ser con mucho esfuerzo que consigas lo que quieres. Y sí, cuando ven a una niña bonita o que está buenona, que posó desnuda, es fácil que se acerque alguien a ofrecerte llegar fácil a donde quieres. Pero, por eso me gustan las princesas inteligentes e independientes, las que no se quedan donde la sociedad les dice, sino que se descubren a sí mismas. ¡Qué aburrido que todo te lo pongan facilito!

 

 

Y supongo que se te han aparecido muchos “lobos feroces”.
Sí, pero es más bonito cuando un chavo se me acerca para conocerme de manera sincera y no sólo por ser Playmate. A veces, lo único que quieren es llevarme a cenar y que todo mundo los vea con una chava bonita. De inmediato se nota cuando sólo son lobos y vienen por la “canastita”. Me doy cuenta por la mirada. Hay quienes me ponen incómoda sólo con verme.

¿Has hecho el amor en el bosque, o en algún otro lugar público?
Sí (risas), recientemente. En un museo. Llegamos mi novio y yo, y ya estaban cerrando. Casi no quedaba gente y los policías ya se querían ir a su casa, así que nos pareció una buena idea, ¡y fue una muy buena idea!

En esta edición de Playboy México aparece la Encuesta Nacional de Sexo 2017, en la que vemos un aumento en tendencias de sexualidad alterna como el swinger y las relaciones abiertas, ¿qué opinas tú de la fidelidad?
No está mal experimentar. Si encuentras una pareja con la que tengas ese nivel de confianza, no hay nada de malo. Existe la fidelidad emocional, pero no sexual. A fin de cuentas, como animales, tenemos instintos y en cualquier momento te pueden atacar. ¿Qué mejor que decirle a tu esposo: “me pasa esto?”, y que él te diga: “vamos a experimentar juntos”. Eso es mejor a poner el cuerno y que te cachen. La sociedad es muy injusta con estas cosas, porque son deseos ocultos que todos tenemos. Nadie puede decir que nunca se le ha antojado besar a otra persona que no es su pareja. Esa tendencia —swinger— funciona para quienes tienen un nivel altísimo de confianza, para que no se lastimen el uno al otro. La sexualidad siempre hace feliz a la gente.

 

ME SIENTO UNA MUJER COMPLETA, ENTONCES DISFRAZARME ME DA UNA CHISPA EXTRA, PORQUE DEJO DE SER QUIEN SOY Y ME CONVIERTO EN OTRA. SIEMPRE ME DISFRAZO DE COSAS SEXY, AUNQUE NO SEA EN LA INTIMIDAD.

 

¿Te ha tentado esa manzana? ¿La has mordido?
Sí, con mi pareja. Tenemos muchos años de relación, y es muy bonita. Y sólo te diré que hemos experimentado muchas cosas. Para esta portada te vestiste de Caperucita,

¿te prende disfrazarte?
¡Me encanta! Me siento una mujer completa, entonces disfrazarme me da una chispa extra, porque dejo de ser quien soy y me convierto en otra. Por eso, esta sesión se me hizo súper sexy.

¿De qué te has disfrazado en la intimidad?
Siempre me disfrazo de cosas sexy, aunque no sea en la intimidad: de colegiala, de enfermera y de policía.

¿Y cuál es la fantasía a la que más recurres?
A platicar con mi pareja en ese momento. A decirle, ¿qué te imaginas que pudiera pasar? Que en lugar de estar donde estamos, en el departamento, ¿estuviéramos en un bosque y yo estuviera corriendo desnuda?

 

 

¿Con quién te has ido más veces, con el leñador o con el lobo?
Con el lobo (risas)… me gusta cuando se pierde un poco el control.

¿Te has dejado seducir por otra princesa?
Sí, un par de veces (risas). Es una experiencia interesante, pero sigo prefiriendo a los hombres.

El sexo tiene muchos apellidos: oral, anal, comunal… y así podemos seguir. ¿Alguno de ellos de plano dices: paso?
No, ninguno. Estoy muy conforme con todo lo que he probado.

En tu canastita traías comida, ¿has metido comida a la habitación?
Sí, fresas, chocolatitos, helado. Cosas pequeñas para disfrutar de un mordizco.

Estudiaste una carrera y hay gente que no se lo imagina.
Sí, muchos creen que siempre he sido Playmate. De hecho, quiero incursionar en la actuación, en el cine mexicano. Pero yo estudié Diseño Ambiental y de Espacios. Hice museografía en León, Guanajuato. Diseñé tres distintos.

Recomiéndame un libro.
Te recomiendo dos. La Catedral del Mar, que es más una novela histórica, y el segundo es una lectura totalmente de descubrimiento sexual: Pídeme lo que quieras.

 

 

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